Véase aquí mis inquietudes artísticas.

Efectivamente, una divinidad etérea tuvo por bien dotarme de una sensibilidad artística fuera de lo normal. Decidió convertirme de musa inspiradora a la más fiel representadora de la belleza en todos sus aspectos. Cada uno de mis trazos es tan místico como un fragmento de canto gregoriano. Me voy al H&M ahora mismo.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Belleza sin par. La armonía de tus dibujos son sólo comparables a la armonía de tu canto.